Familias puertorriqueñas ha notado cambios en la conducta de los niños tras María

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(EFEUSA).- Un estudio publicado hoy en Puerto Rico reveló que el 44 por ciento de las familias encuestadas en la isla indicaron haber observado cambios en el comportamiento de los niños y jóvenes tras el paso del huracán María en septiembre de 2017, expresando ansiedad, temor, tristeza y desánimo.

Así lo reveló este jueves en un comunicado de prensa el Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ), que presentó el informe final sobre los efectos que provocó el huracán María en los niños y adolescentes en la isla.

De acuerdo con el IDJ, los sentimientos de ansiedad, temor, tristeza y desánimo entre los niños y jóvenes son factores agravantes, debido a que esta población ya experimenta niveles de estrés crónico, pues una alta proporción vive en condiciones de pobreza.

El estudio, que se realizó durante los meses de septiembre a noviembre de 2018, fue comisionado a la firma Estudios Técnicos y a la Universidad de Puerto Rico -recinto de Río Piedras – y consta de una encuesta a hogares con niños menores de 18 años y un estudio cualitativo en cinco municipios.

“Este estudio nos presenta un retrato claro del impacto del huracán en nuestros niños y adolescentes, en especial aquellos que viven en la pobreza, los cuales constituye la mayoría de los niños y jóvenes en Puerto Rico”, destacó Amanda Rivera, directora ejecutiva del IDJ.

La parte cualitativa del estudio resaltó cómo el cierre de las escuelas desestabilizó la vida y rutina de los menores.

Asistir a la escuela es un factor de estabilidad en el desarrollo de los niños, y tras la emergencia, hubo una pérdida en promedio de 72 días de clases.

A esto, se le une el plan de cierre de escuelas del Departamento de Educación iniciado en agosto del 2017.

A más de un año del huracán, cuando se llevaron a cabo grupos focales, hubo escuelas que todavía no habían sido arregladas.

El IDJ también recomendó que se desista de la práctica de usar refugios como escuelas, se establezca un número máximo de días que las escuelas pueden estar cerradas, y que se aumente el proceso de transparencia de reconstrucción de las escuelas.

Además del impacto en la salud mental, el estudio reveló que los renglones de mayor impacto y vulnerabilidad fueron los daños a las viviendas e infraestructuras comunitarias y educativas, la interrupción del proceso educativo y la pérdida de ingreso en el hogar.

De igual manera, se destacó el impacto en las familias con niños que padecen condiciones de salud y necesidades especiales debido a la interrupción de servicios.

El estudio estima que el 50% de los niños con condiciones usaban medicinas para su estado antes del paso del ciclón.

De esos, aproximadamente el 30% tuvieron problemas para obtener los medicamentos tras la emergencia.

La encuesta, por su parte, reveló que las familias de bajos recursos fueron -y continúan siendo -las más afectadas tras el paso del huracán.

Según destacó Anitza M. Cox, de Estudios Técnicos, el 40% de los hogares con ingresos anuales menores de 15.000 dólares indicaron tener dificultades con el pago de agua y luz, 38% con la compra de alimentos, 16,1% medicamentos y 20,5% materiales educativos para sus hijos.

Es por esto que a nivel federal, el IDJ recomendó la extensión de 600 millones de dólares para el Programa de Asistencia Nutricional, ya que la seguridad económica de muchas familias fue socavada.

A nivel del Gobierno de Puerto Rico, la entidad recomienda maximizar las oportunidades de la recuperación para aumentar la participación laboral y seguridad económica de las familias con niños y jóvenes.

El estudio también reveló la falta de preparación adecuada para un evento de la fuerza y naturaleza del huracán María.

Por último, concluyeron que aunque se requieren planes hasta para el desalojo de mascotas, no había planes para atender a los niños y niñas ante el paso del huracán.