Intensifican búsqueda de avión militar chileno que desapareció con 38 personas rumbo a la Antártida

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El equipo de rescate internacional que busca al avión de la Fuerza Aérea chilena que perdió contacto radial en su camino a la Antártica con 38 personas a bordo seguía trabajando intensamente el martes para localizar a la aeronave, mientras las autoridades afirmaron que no escatimarán medios ni tecnología para encontrarla.

El ministro de Defensa afirmó que las labores no se detendrán hasta encontrar a los pilotos y pasajeros.

“Vamos a buscar a los 38 pasajeros sin limitar recursos día y noche haciendo todo lo humano y técnico que esté al alcance nuestro y con apoyo extranjero”, afirmó el ministro Alberto Espina desde Punta Arenas, más de 3.000 kilómetros al sur de Santiago, al tiempo que anunció el inicio de una investigación para saber lo que ocurrió con la aeronave. Por su parte, la fiscalía chilena ha iniciado una pesquisa paralela.

Equipos de Uruguay, Argentina y Brasil colaboran con la misión de rescate que incluye al menos 13 aviones y varios buques, muchos de ellos comerciales, en la zona de desaparición del avión que abarca una amplia área. Varios aviones equipados con dispositivos infrarrojos se trasladaban al lugar luego de que las primeras búsquedas resultaran infructuosas. También se espera la llegada de un avión desde el Reino Unido. Además se usará ayuda tecnológica de Israel, Estados Unidos y Perú para poner obtener fotos satelitales de la zona.

Los familiares de los pasajeros de un avión militar chileno accidentado llegan a la base aérea de Cerrillos en Santiago, Chile, el martes 10 de diciembre de 2019. (AP Foto / Luis Hidalgo)

La aeronave, en la que viajaban 17 tripulantes y 21 pasajeros y que cumplía tareas de apoyo logístico, perdió contacto a las 18:13 local (2113 GMT) del lunes en su ruta a la base Presidente Eduardo Frei, según la Fuerza Aérea (FACH). El avión había partido a las 16:53 (1953 GMT) de la ciudad de Punta Arenas.

El presidente Sebastián Piñera suspendió su viaje a Argentina para asistir a la toma de posesión de Alberto Fernández.

“Mis pensamientos y oraciones están con los familiares de los 38 tripulantes y pasajeros del avión C-130 de la Fach”, dijo el mandatario chileno en Twitter al confirmar la ayuda de Brasil. “Acabo de hablar con presidente @jairbolsonaro quien nos ofreció toda la ayuda de Brasil en las tareas de búsqueda del avión de @FACH Chile. Con la ayuda de muchos estamos haciendo todos los esfuerzos humanamente posibles en las tareas de búsqueda del avión”, agregó el mandatario.

El presidente argentino Alberto Fernández dijo en un discurso ante la Asamblea Legislativa tras asumir el poder que instruyó a su designado ministro de Defensa -que jurará el cargo en las próximas horas- que ofrezca cooperación al gobierno de Chile para “la búsqueda y recuperación” del avión.

Por su parte, la Armada argentina publicó en Twitter que “se solidariza con el país hermano y las familias de los tripulantes. Asimismo informa que destacó a la zona a dos unidades navales”.

El avión desapareció a unos 700 kilómetros de Punta Arenas y a mitad del trayecto al continente helado, del que tenía planeado regresar durante la noche del lunes, señaló el general Eduardo Mosqueira, de la Cuarta Brigada Aérea, en declaraciones a medios locales.

No se activaron los sistemas satelitales de emergencia ni se detectó nada en los radares, señaló el general. Se consultó con bases argentinas, que tampoco pudieron ofrecer más información.

El pasaje de Drake, por donde el avión debía haber reportado su paso, conecta los océanos de Atlántico y Pacífico en el punto más al sur de Sudamérica. Allí se dan algunas de las peores condiciones climáticas del mundo y es conocido por sus gélidas temperaturas y fuertes tormentas. Sin embargo, las autoridades chilenas informaron que las condiciones climáticas eran buenas cuando el vuelo partió.

Durante el martes se registraba baja visibilidad horizontal lo que dificultaba la búsqueda del avión y olas de entre dos y seis metros. Se esperaba que las condiciones mejoraran a partir de las 16 local (1900 GMT).

Tres de los 38 ocupantes del avión eran civiles: un joven de 24 años que iba a realizar una investigación y dos trabajadores de una empresa que cumplían tareas de revisión del oleoducto flotante de abastecimiento de combustible y la aplicación de tratamientos anticorrosivos en la base chilena. El joven investigador Ignacio Parada había sido becado por su extraordinario talento y tenía un excelente expediente académico en investigaciones sobre nuevas energías.

Los familiares de los pasajeros de un avión militar chileno accidentado llegan a la base aérea de Cerrillos en Santiago, Chile, el martes 10 de diciembre de 2019. (AP Foto / Luis Hidalgo)

Roberto Valdivia, familiar de Jacob Pizarro, uno de los trabajadores de la empresa a cargo del mantenimiento, describió a su sobrino en conversación con The Associated Press como “un hombre tranquilo, sano, muy trabajador, muy responsable, tenía dos hijos… Él estaba haciendo un proyecto en la Antártica, lo habían terminado y ahora lo iban a entregar”.

“Los están buscando por tierra, mar y aire, están tirando toda la carne a la parrilla para encontrar a los sobrevivientes”, afirmó sobre los esfuerzos de las autoridades.

Los dos pilotos a bordo tenían amplia experiencia, habían sido reconocidos en Estados Unidos por su excelente destreza y la aeronave se encontraba en buenas condiciones técnicas, según las autoridades. La Fuerza Aérea chilena realiza vuelos de este tipo una vez al mes.

El avión de 1978 y “tiene excelentes capacidades para volar, ha volado desde que llegó hacia la Antártica, las tripulaciones bien entrenadas, nosotros hacemos campañas antárticas todos los meses así que nuestra tripulación y nuestra gente está entrenada para ir” al continente blanco, dijo Mosqueira a la prensa desde Punta Arenas. Afirmó que él mismo había volado al continente blanco con uno de los pilotos del avión accidentado y que eran colegas desde hace mucho tiempo.

El avión de cuatro motores es definido como un “caballo de batalla militar” que comenzó a fabricarse y volar en 1950, afirmó a AP el expiloto de la compañía US Airways de Estados Unidos John M. Cox, actual director ejecutivo de la consultora Safety Operating Systems.

“Con un buen mantenimiento, la edad de la aeronave no debería ser un problema”, dijo sobre el hecho de que el avión accidentado tenía 40 años de servicio. “Un avión bien mantenido puede volar 50 años o más, están diseñados para eso”, señaló. La falla podría quedar registrada en el grabador de datos del avión, aunque encontrar sus restos en el mar podría ser todo un desafío, analizó Cox.

Chile es uno de los países que tiene una base científica en la Antártica y allí acuden muchos investigadores que realizan trabajos sobre el continente blanco, que podría albergar muchas de las pistas y evolución del cambio climático y también podría contar con elementos únicos para el desarrollo de medicamentos.

Sólo la Fuerza Aérea puede viajar hasta la base chilena y traslada con frecuencia a población civil, ya que no existen vuelos comerciales.